Dorothy Cross (Cork, 1956) reside en
el Galway, Irlanda, y es una de las artistas irlandesas más
importantes. El ejercicio de su trabajo abarca una gran variedad de
medios, que incluyen la escultura, la fotografía, el cine y la
ópera. Su arte transmite un apasionado y poético interés por en las
relaciones que se dan entre la naturaleza y la
cultura.
Dorothy Cross viajó a las Galápagos
en abril del año 2007, siendo la primera de las artistas visitantes
de las islas. La acompañó su amiga, la actriz y directora Fiona
Shaw. Cross ya había visitado las Galápagos en 1994. En aquel
primer viaje vivió en un barco, buceó entre los tiburones martillo
y por las noches nadaba con los leones de mar silueteados entre las
fosforescencias del agua. Al regresar, trece años después,
quedó consternada al ver cómo había aumentado la población
humana y el efecto perjudicial que eso había tenido sobre los
animales y su hábitat.
En el año 2009, el Museo y Galería de Arte de Shrewsbury le encargaron crear una exposición que celebrara el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin. Posteriormente, se expuso su obra en la Iglesia Unitaria de Shrewsbury, la misma que frecuentaba Darwin, con su madre, cuando era un niño. La exposición incluía su película, Stage, un montaje de imágenes de los extraordinarios animales que existen en la isla, acompañado por una banda sonora consistente en la grabación de sus conversaciones con la actriz Fiona Shaw. Durante la conversación, las dos mujeres intentan dar respuesta a complejas cuestiones sobre qué papel podría tener el Arte en un lugar como las Galápagos. La obra finaliza con imágenes de Shaw sentada en una habitación llena de huesos de ballena y caparazones de tortuga, un almacén polvoriento y cerrado que encontraron en el Centro de Investigación Charles Darwin. Stage se basa en un poema de la escritora norteamericana Emily Dickinson cuyo tema es la renuncia. El poema refleja lo que ellas sintieron cuando visitaron las islas: la necesidad de renunciar.